Como ya se ha comentado anteriormente, el uso de este procedimiento es para los "puristas" un pecado capital, al ayudarse de recursos diferentes al medio acuoso, pero como todavía no nos ha fulminado un rayo divino, creo que es una manera de enriquecer nuestros trabajos con un resultado muy atractivo.
Partiendo de unos trazos realizados con cera amarilla delimitando las formas de los elementos que componen la obra,
se procede a un primer manchado con acuarela en tonos cálidos.
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